Iniciamos la primera ruta, Palma y el centro de Mallorca, una ruta llena de contrastes, donde la modernidad se une con el pasado y donde podrá degustar la cocina mallorquina más tradicional junto a las nuevas creaciones gastronómicas, partiendo siempre de la base del producto mallorquín de calidad.
El itinerario parte de Palma, centro neurálgico de las islas y municipio que reúne la mayor parte de la población. Además de deleitarse con sus hornos, cafeterías y restaurantes, hay que dejarse llevar por la inmensa y variada oferta cultural que ofrece. Y si después de visitar la ciudad no termina exhausto, le invitamos a conocer los pueblos del centro de Mallorca, empezando por Algaida. La carretera Palma - Algaida fue durante mucho tiempo la línea de situación para muchos restaurantes. Hoy en día esta carretera ha sido modifi cada y, por tanto, muchos de los restaurantes que antes se encontraban en sus márgenes han pasado a un segundo término. Desde Algaida llegará a Campos que, aunque no pertenece al Pla, lo hemos querido incluir en esta ruta por su similitud culinaria con el resto de pueblos que participan en ella. Desde Campos nos dirigiremos a Sineu (recomendamos que lo visite en miércoles, día de mercado). Y fi nalizaremos en Sencelles, el bello pueblo que acogió los hechos milagrosos de Sor Francinaina.
Durante todo el recorrido, podrá observar las llanuras de cultivo de productos de secano intercaladas entre pueblos y pequeñas aldeas que parecen ancladas en tiempos remotos.
PALMA
La ciudad que se refl eja en el mar, la perla del Mediterráneo, el centro cosmopolita de Mallorca... estos son algunos de los califi cativos que podemos aplicar a Palma, una ciudad viva, que tiene su origen como urbe en la época romana de la mano del cónsul Cecilio Metelo -123 a.C.
Para conocer a fondo el centro histórico de Palma nada mejor que recorrer a pie sus calles y orprenderse de todos y cada uno de los encantos que la conforman: iglesias, fachadas, patios, plazas... aunque la mejor carta de presentación de la ciudad es la Catedral de Santa María- también conocida como la Seu. En el siglo XIV fue construida siguiendo directrices góticas sobre la que era la mezquita mayor, pero las obras continuaron hasta el siglo XVI, hasta su consagración en el año 1601. Aun así, ha sufrido numerosas reformas a lo largo del tiempo, como la de mediados del siglo XIX, cuando un terremoto destruyó el portal, la intervención de Antoni Gaudí en el siglo XX o la actual revisión de la Capilla de Sant Pere por Miquel Barceló.
Cabe también destacar otras estructuras góticas como el Convento de Santa Clara, la iglesia de San Francisco y su magnífi co claustro, la iglesia de Santa Cruz o la iglesia de Santa Eulalia, de fachada neogótica. Sin olvidar todas aquellas iglesias que fueron reformadas o construidas de nueva planta durante la época barroca, como el Convento de las Capuchinas, la iglesia de Montesión, la iglesia de San Felipe Neri, la iglesia del Socorro con la espectacular capilla de San Nicolás Tolentí, toda ella tallada siguiendo los preceptos del Horror Vacui barroco, la iglesia de la Misión, de un refi namiento cercano al rococó, o la iglesia de Sant Antoniet.
La profusión de edifi cios religiosos es asimismo equiparable a las construcciones civiles, entre las que destaca por su infl uencia sobre edifi caciones posteriores y por la concepción del edifi cio como una gran escultura, la Lonja. Y como no, el Castillo de Bellver, icono de la isla.
De gusto manierista, señalar el Palacio Episcopal, la fachada del Ayuntamiento de Palma o Cort, y la de otras casas particulares como la popularmente conocida como Les Carasses, en la calle de Sant Feliu.
Y hablando de casas particulares, uno de los aspectos más celebrados de la arquitectura popular mallorquina son los patios del barrio antiguo de Palma.
Todos se abren durante el Corpus.
Además de sus edifi cios, Palma ofrece a turistas y residentes un amplio abanico de propuestas culturales, como son todo el circuito de museos y galerías de arte. Hay que mencionar la Fundació Pilar i Joan Miró, el Museo de Arte Español Contemporáneo (Fundació Juan March), Es Baluard,
Fundació la Caixa, el Museo de Mallorca y el Casal
Solleric.
ALGAIDA
El origen etimológico de su nombre está en la palabra árabe “‘al gaida”, que quiere decir “el bosque”.
Esta población se concentraba en los núcleos agrícolas de tierras más fértiles y gozaban de puntos de explotación agrícola, como las alquerías o los rafals, núcleos de los que derivaron los pueblos de Algaida, Randa (Cura) y Pina.
A raíz de la conquista catalana se llevó a cabo, en 1249, la primera construcción cristiana, la iglesia de Castellitx, lugar que dio nombre al término administrativo.
En el siglo XIV, sin embargo, la iglesia de Algaida pasó a ser el centro religioso, desbancando así a la iglesia de Castellitx que hasta el momento había ostentado esta titularidad.
Uno de los más bellos parajes del municipio es Punxuat, un altiplano de unos 200 m. desde donde se puede disfrutar de la vista del valle y de la sierra d’en Galdent. Los restos arqueológicos, como el poblado talayótico de Serra-Punxuat, demuestran que ya estaba ocupado en la prehistoria.
RANDA
Subiendo por la carretera que comunica Randa con el Santuario de Cura, nos iremos encontrando los tres santuarios defi nitorios del Puig de Randa: el Santuario de Gracia, el de San Honorato y el de Cura. El primero tiene su origen en la Cova de la Aresta habitada por frailes franciscanos desde el siglo XV, quienes la convirtieron en ermita. Un desvío nos conducirá a continuación a la ermita de San Honorato, fundada en 1394 por Arnau Desbrull. Acompaña a esta ermita la Cruz de San Honorato del año 1687. Llegados a la cima del Puig de Randa, encontramos el Santuario de la Mare de Déu de Cura, del que tenemos noticia desde 1273, momento en que Ramón Llull recibe la iluminación divina que le inspiró el libro Art abreujada d’atrobar veritat (Arte abreviado de encontrar la verdad).
La cima de la montaña de Randa es sin duda uno de los puntos de la isla que ofrece la mejor vista del paisaje isleño.
CAMPOS
La población destaca por construcciones como la iglesia de Sant Julià, edifi cada entre los años 1855 y 1873, y su Museo Parroquial con pinturas de Mòger o Murillo, o el Convento de Sant Francesc de Paula, del siglo XVII.
Como testimonio de la arquitectura civil encontramos las torres de defensa, las cuales han quedado destinadas básicamente a viviendas y, por otro lado, la Casa Consistorial, con fachada del siglo XVI, recientemente restaurada. Cabe mencionar también las refi nadas estructuras de portales dovelados, ventanas, cornisas, etc. de muchas de las casas que conforman el núcleo urbano de Campos. Si nos desviamos un poco de la ruta y tomamos la carretera hacia la Colonia de Sant Jordi, encontraremos el Oratorio de Sant Blai, magnífi co ejemplo de la tipología de iglesia de repoblación que se diseminó por Mallorca en el siglo XIII.
SINEU
Situado en el centro de Mallorca, Sineu gozó de una gran relevancia durante el medievo. En 1309, el rey Jaime II se hizo construir un palacio sobre los restos de una edifi cación árabe, el cual sirvió de residencia para los reyes de Mallorca durante algunas temporadas. El rey Sancho, en 1319, lo convirtió en domicilio habitual del Veguer de Fora, que era el ofi cial principal de la autoridad real para toda la población rural. Actualmente este palacio se ha convertido en monasterio de monjas de clausura, pero continúa siendo la referencia más notable de la historia de Sineu.
Esta fue la época dorada de la historia de este pueblo que actuaba como primera población de orden civil. Un testimonio actual de este esplendor son las ferias y mercados ganaderos que todavía hoy en día constituyen un punto de encuentro para muchos payeses.
Construida en el siglo XIII, concretamente en el año 1248, la iglesia de Santa Maria constituye el monumento más relevante del patrimonio arquitectónico de Sineu. La antigua iglesia fue víctima de un incendio en el año 1505 e inmediatamente después se comenzó la construcción del nuevo templo.
SENCELLES
Es el municipio más extenso “des Plà” y quizás el más característico de la zona, ya que no cuenta con ninguna elevación por encima de 160 m.
Algunos de sus monumentos más emblemáticos son la iglesia de Sencelles, dedicada a San Pedro, y la rectoría. Frente a estas dos construcciones encontraremos la estatua de Sor Francinaina Cirer, beatificada en 1989 gracias a sus milagrosas curaciones.
ALGAIDA
L'origen etimològic del seu nom és en la paraula àrab al gaida, que vol dir el bosc.
Aquesta població es concentrava als nuclis agrícoles de terres més fèrtils i gaudia de punts d'explotació agrícola, com les alqueries o els rafals, nuclis dels quals varen derivar els pobles d'Algaida, Randa (Cura) i Pina.
Arran de la conquesta catalana es va dur a terme, el 1249, la primera construcció cristiana, l'església de Castellitx, lloc que va donar nom al terme administratiu.
En el segle XIV, l'església d'Algaida va passar a ser el centre religiós, desbancant així l'església de Castellitx que fins al moment havia ostentat aquesta titularitat.
Un dels més bells paratges del municipi és Punxuat, un altiplà d'uns 200 m. des d'on es pot gaudir de la vista de la vall i de la serra d'en Galdent. Les restes arqueològiques, com el poblat talaiòtic de Serra-Punxuat, demostren que ja estava ocupat en la prehistòria.
RANDA
Pujant per la carretera que comunica Randa amb el santuari de Cura, ens anirem trobant els tres santuaris definitoris del Puig de Randa: el santuari de Gràcia, el de Sant Honorat i el de Cura. El primer té el seu origen en la cova de l'Aresta habitada per frares franciscans des del segle XV, que la varen convertir en ermita. Una desviació ens conduirà a continuació a l'ermita de Sant Honorat, fundada el 1394 per Arnau Desbrull. Acompanya aquesta ermita la creu de Sant Honorat de l'any 1687. Arribats al cim del Puig de Randa, trobam el santuari de la Mare de Déu de Cura, del qual tenim notícia des de 1273, moment en què Ramón Llull rep la il•luminació divina que li va inspirar el llibre Art abreujada d'atrobar veritat.
El cim de la muntanya de Randa és sens dubte un dels punts de l'illa que ofereix la millor vista del paisatge illenc.
CAMPOS
La població destaca per construccions com l'església de Sant Julià, edificada entre els anys 1855 i 1873, i el seu museu parroquial amb pintures de Mòger o Murillo, o el convent de Sant Francesc de Paula, del segle XVII.
Com a testimoni de l'arquitectura civil trobam les torres de defensa, les quals han quedat destinades bàsicament a habitatges i, d'altra banda, la Casa Consistorial, amb façana del segle XVI, restaurada recentment. Hem d'esmentar també les refinades estructures de portals dovellats, finestres, cornises, etc. de moltes de les cases que conformen el nucli urbà de Campos. Si ens desviam una mica de la ruta i prenim la carretera cap a la Colonia de Sant Jordi trobarem l'Oratori de Sant Blai, magnífic exemple de la tipologia d'església de repoblació que es va disseminar per Mallorca en el segle XIII.
SINEU
Situat al centre de Mallorca, Sineu va gaudir d'una gran rellevància durant l'edat mitjana. El 1309, el rei Jaime II es va fer construir un palau sobre les restes d'una edificació àrab, que va servir de residència per als reis de Mallorca durant algunes temporades. El rei Sanxo, el 1319, el va convertir en domicili habitual del Veguer de Fora, que era l'oficial principal de l'autoritat reial per a tota la població rural. Actualment aquest palau s'ha convertit en monestir de monges de clausura, però continua sent la referència més notable de la història de Sineu.
Aquesta va ser l'època daurada de la història d'aquest poble que actuava com a primera població d'ordre civil. Un testimoni actual d'aquesta esplendor són les fires i mercats ramaders que encara avui en dia constitueixen un punt de trobada per a molts pagesos.
Construïda en el segle XIII, concretament a l'any 1248, l'església de Santa Maria constitueix el monument més rellevant del patrimoni arquitectònic de Sineu. L'antiga església va ser víctima d'un incendi l'any 1505 i immediatament després es va començar la construcció del nou temple.
SENCELLES
És el municipi més extens del Pla i potser el més característic de la zona, ja que no té cap elevació per sobre de 160 m.
Alguns dels seus monuments més emblemàtics són l'església de Sencelles, dedicada a Sant Pere, i la rectoria. Davant d'aquestes dues construccions trobarem l'estàtua de Sor Francinaina Cirer, beatificada el 1989 gràcies a les seves curacions miraculoses
Restaurantes en Ruta
