La Cocina patrimonio de la Humanidad

En 1999 la UNESCO declaraba Ibiza Patrimonio de la Humanidad. Esta declaración incluye la ciudad fortificada de Dalt Vila, el yacimiento fenicio de Sa Caleta, la necrópolis púnica del Puig des Molins y las praderas de poseidonia incluídas en la reserva natural de Ses Salines. De esta forma, se reconocían finalmente los bienes patrimoniales de las Pitiusas en todo el mundo.
Con la ruta 6, “la Cocina Patrimonio de la Humanidad”, queremos hacer un guiño a la declaración de la UNESCO permitiéndonos la licencia de incluir la gastronomía ibicenca como un apartado más entre los bienes patrimoniales más preciados. Platos como el guisat de peix o postres como el flaó, avalan lo sublime de la cocina ibicenca.
Los municipios que visitaremos a lo largo de esta ruta del paladar son dos: Eivissa y Santa Eulària des Riu. En Ibiza muchos restaurantes están situados en el centro de la ciudad, lo que supone una verdadera proximidad a todos los lugares de interés cultural que explicaremos más adelante.
Seguiremos nuestro recorrido hacia Santa Eulària des Riu haciendo una parada en Cala Llonga, situada en el interior de una profunda ensenada rodeada de elevadas montañas. Una vez pasada Santa Eulària des Riu llegaremos a la playa des Niu Blau, donde disfrutaremos de un merecido descanso junto al mar.

EIVISSA
Los primeros testimonios de ocupación datan de la época de los fenicios. La ciudad de Eivissa fue una de las primeras en desarrollar el núcleo urbano, formado por una acrópolis y una zona portuaria.
Tanto es así que en el siglo V a.C. ya contaba con 4.000 habitantes y, durante la época púnica, se convirtió en uno de los centros de comercio más importantes del Mediterráneo. Llegó a ser federada de Roma y en el 79 d.C. municipio de Roma.
Otro período importante en la historia de Ibiza fue durante la ocupación árabe. Los principales testimonios de la herencia que dejaron los musulmanes son básicamente tres: los sistemas de riego que utilizaban en la agricultura y que supusieron un importante avance en el método de trabajo y, en consecuencia, en la economía agrícola de Madina Yabisah, antiguo nombre de la ciudad de Eivissa; la antigua división de la ciudad en tres zonas: Vila de Dalt o Dalt Vila, Vila d’Enmig y Vila d’Avall, y la construcción del recinto amurallado, que más adelante serviría como protección contra futuros ataques bélicos hasta que fueron sustituidas por las actuales murallas renacentistas. (Siglo XVI) En la memoria fotográfica del visitante de la ciudad de Eivissa siempre hay un lugar para una de las postales más bellas de Baleares, Dalt Vila. Vale la pena conocer un poco más este recinto amurallado.
Dalt Vila tiene cinco puertas de entrada, la principal es el portal de ses Taules, flanqueada por dos reproducciones de las estatuas romanas (las originales se encuentran en el Museo Arqueológico), situada frente al barrio marinero de la Marina.
Pasado el portal se accede al patio de Armas, lugar singular con diez arcos de medio punto que durante años acogió el primer mercado hippy de la isla. Después llegamos a la plaza de Vila. En Dalt Vila también son visita obligada: los baluartes y el Revellí, desde donde se contemplan extraordinarias vistas sobre la bahía; el antiguo convento de los dominicos, actualmente sede de parte del Ayuntamiento de Eivissa; la catedral de Eivissa, iniciada en el siglo XIV y finalizada en el siglo XVIII; el Palacio Episcopal; el Museo Arqueológico, situado en el antiguo edificio de la universidad; el edificio de la Real Curia, institución equivalente a los tribunales de justicia actuales; el castillo; la torre del homenaje; la Almudaina; la casa del Gobernador; el Museo de Arte Contemporáneo; la capilla de Sant Ciriac, donde hay una entrada que según la leyenda los catalanes utilizaron en 1235 para conquistar la ciudad; y l’Hospitalet, antigua iglesia después habilitada como sala de exposiciones.
El recinto fortificado de la ciudad de Eivissa fue declarada en 1999 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Esta declaración también incluyó la necrópolis de Puig des Molins, el poblado fenicio de Sa Caleta y las praderas de posidonia del parque natural de Ses Salines de Ibiza y Formentera.
El yacimiento arqueológico de Puig des Molins fue el cementerio de Ibiza desde época fenicia, y experimentó un gran desarrollo en época púnica. El recinto es la necrópolis más grande y mejor conservada de la cultura fenicio-púnica con más de 3.000 tumbas púnicas de cámara y pozo de acceso llamados hipogeos.
Además de toda la oferta arqueológica y arquitectónica, Ibiza ofrece un atractivo añadido: su ambiente cosmopolita. Las calles muestran una amplia oferta de entretenimiento diurno llenándose de vida con los mercados artesanales y hippies y, cuando el sol se pone, la oferta de ocio nocturno es más que conocida en todo el mundo.

SANTA EULÀRIA DES RIU
En 1235, cuando los catalanes conquistaron la isla de Ibiza, sustituyeron el nombre islámico de Xarc, que en árabe quiere decir Levante, por el de Santa Eulària des Riu, por la devoción que sentían por esta santa en cuyo honor levantaron una capilla.
Posteriormente esta capilla, que llegó a la categoría de parroquia en el siglo XVIII, se convirtió, integrada en el Puig de Missa, en uno de los monumentos más importantes de la isla y cita ineludible tanto para turistas como para residentes.
Podemos llegar hasta el Puig de Missa por tres caminos diferentes conocidos como Caminos de Missa: desde el sur, por el camino de Cala Llonga; desde el levante, por el camino de la Vila; y, finalmente, desde el noroeste, por el camino des Novells. En el municipio más al norte, en la parroquia de San Carlos, se encuentra una de las torres de defensa más importantes de la isla: la Torre d’en Valls o Torre d’en Campanitx siglo XVIII.
Otros lugares importantes son la iglesia de la Mare de Déu de Jesús, de finales del siglo XV, símbolo de la gente de mar; la iglesia de Santa Gertrudis de Fruitera, del año 1797, que tiene la particularidad de contar con el campanario más grande de toda la isla; la iglesia de Sant Carles de Peralta, construida a finales del siglo XVIII; y el acueducto de s’Argamassa, de época romana, de 425 metros de largo, que data del siglo I. d. C.

Restaurantes en Ruta

Ca n'Alfredo +informacion
El Cigarral +informacion
s’Ametller +informacion
Sa Caldera +informacion
La Casita +informacion
Bora Bora Beach +informacion
ATB Agència de Turisme de les Illes Balears, Palma de Mallorca (Illes Balears)